d i 2 8A 130 años de la llegada de la Hijas de María Auxiliadora damos gracias por la fidelidad a Dios por permanecer unidas a él con un amor generoso, noble y tan pleno en el servicio cotidiano. Porque gracias al temple y deseo de las primeras hermanas, las Hijas de María Auxiliadora, nos han ayudado a construir un país distinto, con oportunidades que han permitido cambiar la vida de muchas niñas y jóvenes.
Queridas hermanas, ampliar la mirada. Sigan siendo entre las niñas y jóvenes, misioneras de alegría y esperanza, porque la misión no tiene límites. Todo lugar puede ser tierra de misión. Todo corazón es un corazón en búsqueda.

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“Gracias por ser la luz que ilumina nuestra Escuela, cambiando las vidas de toda la comunidad.”